sábado, 12 de septiembre de 2015

El protagonismo del lector: Si una noche de invierno un viajero

Mis apócrifos lectores, el día de hoy les traigo una novela la cual, a pesar de haberla leído en el transporte urbano, no dejó de sorprenderme. En mis largos viajes de más de una rumbo a mi trabajo oro profesor de literatura, me han dado la opción de ser un nuevo lector. Sobre todo cuando lees por primera vez una obra de un gran antologador conocido. En esta ocasión hablo de Italo Calviño.
Si una noche de invierno un viajero es una novela excelente. La tercera que puedo leer en segunda persona, es decir, donde el autor le habla a un tú, que es el lector. Es complicado al inicio, pero las razones de Calvino para hacer este tipo de narración es sumamente comprensible.
Supongamos que el lector toma el ejemplar de Italo Calvino y comienza a leer. Se da cuenta que hay un prólogo dirigido a nosotros mismos, de cómo llegamos a la librería para conocer el nuevo libro de Italo Calvino, y cómo nos interesa conocer la historia de un supuesto viajero quien llega a la estación de trenes con una maleta. El lector dentro de la novela, es decir el “tú”, se entera de que la novela hace una figura retórica bastante complicada: la repetición de, no sólo una frase, sino de toda la página. Error. La novela resulta tener un desperfecto en donde se repitió el cuadernillo con la historia y no se puede continuar la historia sin saber la parte tan interesante en al que se había llegado.
Todo es simple, acudir a la librería pidiendo reparar el daño, y exigir el cambio por una en buen estado. Al llegar, una mujer cautiva la mirada y descubren que ambos fueron afectados, muchos han pasado por esto, pero en realidad lo que leyeron no era a Calvino, sino a otro escritor.
La novela empieza a girar en misteriosas inclusiones de ejemplares con desperfectos. Mas porque ya no importa la historia de Calvino, la que se desea conocer es la nueva que a su vez, no resulta ser la historia interesada.
Una tras otra, la selección bibliográfica va cambiando a tal grado que no se comprende en absoluto en qué terminará. Aún más al momento de que se descubre el secreto de por qué acontecían estos errores de imprenta, y su final es sumamente interesante.
Una noche de invierno un viajero es la primer novela de Calvino a la que me enfrento. Conocía sus compilaciones de cuentos fantásticos del siglo XIX. Y no sé si llamar “novela” a Ciudades invisibles. La obra sin duda, atrapa al lector por ese manejo de la intriga, tramas desconocidas y dejadas a la mitad. La labor escrituras de Calvino es magnifica al poder cambiar su registro narrativo enojo tan múltiples ocasiones, y sobre todo al momento de concretar un cambio de sexo al protagonista-lector para que cualquier mujer que haya leído la historia no se sienta masculinizada con la lectura.

Como siempre, mis apócrifos lectores, les dejo esta recomendación, recordándoles que ya salió la gran oportunidad de ganar unos simbólicos libros literarios mandando un correo. Para esto cabría remontarse a su hemeroteca más cercana para comprobar el ejemplar del viernes pasado. Quedo a su disposición para más comentarios, citas textuales y pleitos literarios en galindonmiguel@gmail.com.


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